Por Eduardo Wassi, Fundador de Dinatech y Trendline Technology
Cuando una pyme argentina sufre un incidente de ciberseguridad, el reflejo es pensar en el firewall o en el antivirus. La realidad es otra: la mayoría de los ataques exitosos no entra por una falla técnica, entra por un correo abierto en el celular de un directivo. El término técnico es whaling, una variante del phishing dirigida a personas con autoridad financiera. Y los datos son consistentes en todos los reportes de incidentes que vemos en empresas medianas. Si en ya repasamos los 5 ataques informáticos más frecuentes en empresas argentinas, lo que sigue son los patrones específicos que apuntan a la primera línea ejecutiva.
1. Suplantación del CEO al CFO
Este es el ataque que más dinero mueve. El atacante envía un correo desde un dominio parecido al corporativo solicitando una transferencia urgente, justificándola con una operación confidencial.
Cómo opera: el correo parece venir del CEO, llega al CFO un viernes por la tarde, menciona una operación que “no se puede comentar todavía” y pide una transferencia inmediata a una cuenta nueva.
Por qué funciona: la combinación de autoridad, urgencia y secreto desactiva el reflejo de validación.
Cómo prevenirlo: política firme de doble validación por voz para cualquier transferencia, sin importar quién la pida ni cuán urgente parezca.
2. Falsa factura de proveedor habitual
El segundo patrón es menos llamativo, pero igual de costoso. El atacante intercepta la comunicación entre la empresa y un proveedor real, cambia los datos bancarios en una factura y reenvía el correo desde una dirección casi idéntica al proveedor.
Cómo opera: la factura llega con todos los datos correctos del proveedor menos la cuenta bancaria, que es nueva. El equipo de pagos no nota el cambio y deposita.
Por qué funciona: el equipo confía en el proveedor habitual y no valida un dato que cambió.
Cómo prevenirlo: validar por teléfono cualquier cambio de datos bancarios de un proveedor, llamando a un número que ya tenías registrado, no al que aparece en el correo sospechoso.
3. Pedido de cambio de cuenta de un empleado
La tercera variante apunta directamente al área de recursos humanos. Un correo aparentemente del empleado solicita que su sueldo se deposite en una nueva cuenta.
Cómo opera: el atacante imita el dominio personal del empleado o le manda el pedido a RRHH desde un correo similar al corporativo.
Por qué funciona: RRHH suele procesar estos pedidos como trámite administrativo, sin validar identidad.
Cómo prevenirlo: validar por canal alternativo (llamada o reunión presencial) todo cambio en datos bancarios de empleados antes de aplicarlo.
4. Falso requerimiento legal o impositivo
El cuarto patrón usa la psicología del miedo regulatorio. Un correo simula provenir de AFIP, ANMaC, BCRA o una entidad oficial, pidiendo respuesta inmediata bajo amenaza de sanción.
Cómo opera: el correo incluye logos oficiales, un número de expediente verosímil y un link a un sitio que parece oficial pero captura credenciales.
Por qué funciona: cuando un ejecutivo lee “inspección” o “multa”, baja la guardia y actúa rápido.
Cómo prevenirlo: ningún organismo oficial pide responder por correo. Si llega algo así, validar entrando directamente a la web oficial del organismo, no haciendo click en links.
5. Restablecimiento de contraseña falso
El quinto patrón apunta a la puerta del correo mismo. Un correo simula provenir del proveedor corporativo (Microsoft, Google) pidiendo confirmar identidad.
Cómo opera: el directivo recibe un “alerta de seguridad” de su propio correo. Clickea para “proteger su cuenta”. Ingresa la contraseña en una página réplica. El atacante la captura.
Por qué funciona: la urgencia y la familiaridad visual del login bajan las defensas.
Cómo prevenirlo: doble factor de autenticación obligatorio en todas las cuentas ejecutivas. Si la contraseña se compromete, el segundo factor frena el ataque.
